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INSTITUCIONALIZACIÓN DE PODER POR MEDIO DE LAS REDES SOCIALES

Por: Juan Manríquez

INTRODUCCIÓN

En este ensayo se plantea cómo Internet puede utilizarse como una herramienta para la instalación de ideas de poder, tal como las describe Michel Focault. Además, se describen 2 procesos de instalaciones de poder. La primera trata sobre una deidad operante y funcional a un pueblo, y la segunda, sobre cómo Internet, explícitamente, ha diseminado ideas de poder para un fin que, siendo súbditos de él, no se pueden ver y/o entender.
Se ha optado por entretejer a la par estos dos procesos en un solo discurso.

En las siguientes líneas se trata de buscar una respuesta a las preguntas: ¿es la cuarentena un ritual moderno?

En la primer sección, se explica el poder en términos de la teoría de Focault, su concepción de un poder invisible y que se acepta de manera natural.

En la segunda sección, se explica la habilidad que tenemos los humanos para crear herramientas, pero que, al mismo tiempo, no podemos imaginar todos los cambios secundarios que esa herramienta puede provocar. En este caso específico, se dice de Internet que ha encontrado una función para diseminar poder de manera global, quizá de una manera en la que nunca se había visto.

PODER

“La palabra poder, la asociamos con una violencia, con la fuerza, pero olvidamos una característica definitoria de ella. Antes que un sustantivo, es decir: “el poder”, es un verbo: “poder”; y, aunque tenemos potencia para hacer miles de cosas, no lo podemos todo, por lo que además, la palabra viene con una imposibilidad. Lo que podemos puede ser evidenciado en el horizonte de posibilidades que tenemos a disposición. Así, poder, es también sinónimo de posible.”

La posibilidad implica poder entendernos como seres humanos, arrojados a un mundo de posibilidades, pero: ¿Que significa que seamos posibilidad? Para Heidegger, a diferencia de cualquier otra entidad, incluso plantas y animales, el ser humano no es, en términos de ser. Una piedra es, una planta es, pero el ser humano es, y no puede solo ser. Tenemos un mandato: ser, y hacer algo con eso. No podemos permanecer siendo.
A diferencia de cualquier otra entidad, el ser humano realiza su existencia, estando abierto a múltiples posibilidades que tiene para realizar.

No es que esté presente de algún modo particular, no es que seamos seres humanos que podemos disponer o no del poder, sino que lo que nosotros creemos que es un ser humano, ya supone previamente el ejercicio de un tipo de poder sobre nosotros. Somos constituidos por el poder y, el tipo de poder más eficiente es el que no se ve. Se ha presentado de un modo que se muestra invisible, ausente, naturalizándose y normalizándose, y esta diferencia en el planteo que hace Focault sobre el poder es cuestionar la idea de que hay un ser humano cerrado, sustancialmente definitivo, con naturaleza propia, que dispone o no, ejerce o no el poder, siendo este algo exterior al sujeto, a su subjetividad previa que después sale a la realidad y dice: «yo quiero amar, quiero ejercer mi libertad, votar, consumir… «. Todos estos verbos, suponen un un ser humano cerrado.

Focault cambia la idea de lo que es el poder diciendo que “ese humano definible en principio, es el que es constituido por el poder”. A diferencia de Marx, con su teoría de la enajenación, que supone que hay un ser humano reprimido, engañado de su verdadera naturaleza.

Esta teoría de la enajenación, para Focault, es incompleta, porque sigue suponiendo la teoría marxista, que existe una naturaleza auténtica de la existencia, además, supone Marx que con la revolución (sea como sea que se lleve a cabo), se regresa al ser genérico y auténtico.

Nietzsche, complementando a Focault ahonda en su pensamiento cuando supone la des-enajenación como un acto anárquico, sin orden, que nos arroja nuevas enajenaciones. Es decir, se sale de un dispositivo para entrar en otro. Hay estructuras previas que disponen de nosotros, pero que no podemos «no disponer» de ellas. Así, el poder triunfa cuando normaliza una situación, incluso de la situación del que cree que está ejerciendo una resistencia, y como resistente no hace otra cosa que confirmar un estado de cosas donde el poder siempre sigue siendo el poder.

Así, entendemos que hay una fuerza que opera en nosotros, además, esta fuerza es invisible y pasa por ser hasta natural.
En la siguiente sección, se analiza como se puede diseminar el poder usando las redes sociales.

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Imagen 1. Ilustración de Cornelis Escher haciendo uso de la escalera de Penrose.

LAS REDES SOCIALES COMO HERRAMIENTA DE INSTITUCIONALIZACIÓN

Tenemos, como humanos, la capacidad de detectar y proponer soluciones específicas a los problemas que encontramos, sin embargo, no tenemos la capacidad para imaginar los cambios colaterales que vienen acompañados por la solución.

Tenemos la capacidad de desviar el agua de un río para crear una presa para X fines, pero no sabemos cómo la construcción de esa presa va a impactar directamente en el ecosistema.

Fuimos capaces de domesticar el trigo, sin siquiera ver esta acción como una revolución agrícola que nos posibilitará, sin querer, mantener una población cada vez más grande.

Un ejemplo más reciente sería Internet, que fue creado inicialmente como una herramienta de servicio militar, pero que con el tiempo, universidades se sumaron al proyecto con un enfoque académico para compartir información. En 2020, esta herramienta de origen militar, se usa en su gran mayoría, para ver videos de mascotas, jugar en línea con nuestros amigos en otros países, y enviar memes por WhatsApp (aquí, la palabra meme, se usa para referirse a imágenes cómicas, no en el sentido de «unidad de pensamiento que se transmite de generación en generación» como lo usa Richard Dawkins o Carl Sagan en Contacto).

Aunque, como ya se dijo, Internet fue creado como una herramienta militar, a la que después le siguieron fines académicos y de entretenimiento, también se dijo que tenemos la capacidad de construir herramientas sin imaginar sus consecuencias secundarias, pues Internet (la herramienta) ha encontrado una función para institucionalizar dispositivos de poder (consecuencia secundaria) de forma global, pasando desapercibido para la población.

No quiere decir que este sea el único interés, es que, sin imaginar el potencial de Internet, una de las bondades que encontró es la de diseminar e institucionalizar ideas.

Aunque parezca no haber conexión entre Internet y Focault, analizando con más detalle, se encuentra que aquel, sirve a la normalización de ideas de este. Una idea contraria a la normalización sería la deconstrucción. Palabra que se ha usado hasta el cansancio, usándola más porque hace sentir inteligente, que por en verdad saber usarla. Muchas veces, se le usa como sinónimo de “destruir”, pero deconstruir no es destruir, es desarmar; desarmar una idea que ha sido instalada y no nos han dicho para qué.

En su mayoría, se tiene la idea de poder como una fuerza externa a nuestro cuerpo, que opera hacia nosotros diciéndonos explícitamente como debemos de actuarº, que reglas seguir y hasta cómo dialogar. Algunas de estas acciones son más propias de una dictadura, en la que hay una clara fuerza sobre los ciudadanos. Ahora, recordemos algunas que el poder en Focault, no es algo externo y que opera sobre nosotros, reprimiendo a quienes están debajo de su poder, sino, más bien, como algo invisible y natural. Focault cambia e invierte la idea cuando dice:

el poder no reprime, el poder normaliza.

Esto cambia absolutamente toda la imagen mental que tenemos sobre el poder, porque desaparece. Esa emancipación de reglas simplemente no se ve, y se da por hecho que así es. Esto se pone tenso porque cuando se piensa que ha decidido por usted mismo, el poder ya operó.

Hay que aclarar que no se pretende decir que toda institucionalización sea mala, pero sí pasa desapercibida en su gran mayoría para la población.

INSTITUCIONALIZACIÓN DE UNA ENFERMEDAD

Ha de dejarse de lado la cuestión de si existe o no esta enfermedad, del mismo modo que se deja de lado si existe una deidad, y nos limitamos a observar las acciones en las redes social de aquel, y los evangelios de este. Aunque, parece que en este caso, es mejor responder de manera afirmativa a la famosa apuesta de Pascal, y creer. También se deja de lado cualquier especulación del fin de estos eventos.

Pareciera que no hay relación entre una enfermedad y un ritual, y no es que ponga en la misma ecuación a los 2, dando a entenderlos como perjudicial, no. Me refiero a la idea de Dios (D) como centro ordenador, como la institucionalización de un poder. Un poder que ha mantenido unida a la civilización durante los últimos 10,000 años, y que ha sido la base para el trabajo en grupo y el avance de la civilización, dando un significado a la vida de los humanos.

Ese funcionamiento ha caducado en su gran mayoría. No hacemos ya un ritual para asegurar una buena cosecha y después sembramos, como hacían nuestros antepasados; ahora compramos fertilizantes químicos y después rezamos para intentar tener una buena cosecha, desplazando así la función que se dejaba a Dios

Como ha pasado con el relato de antiguas deidades, ha pasado con el relato socialista, capitalista, liberal y hasta con el relato del libre albedrío. Cada uno, entendido como un centro de poder, ha ido perdiendo fuerza, así, ¿como volver a tener un orden en la población, si estos centros están destruidos?

Aunque en esta supuesta era de la razón, no parece muy viable aducir al «día del juicio final» para concernir a la población. ¿porque no intentar con algo más racional, y, hasta en principio, algo tangible?

¿Es la enfermedad el nuevo ojo en el cielo, omnipresente y lista para castigar a quien no cumpla su(s) mandamientos/cuarentena? Exista o no, parece que así está funcionando.

Curioso es que este nuevo D, se ha instalado sobre individuos de todas las creencias, y lo importante/curioso que ha causado esta situación es que ha hecho más clara la “irracionalidad de la fe de los racionales.”

Algunos ateos se jactan de no creer ciegamente, quieren pruebas, pero, ¿cuando fue la última vez que calculó el tiempo en que cae un cuerpo usando G = 9.8 m/s?, ¿por qué ese valor y no 8.8?, ¿cuántas veces ha cuestionado la teoría Darwinista?, ¿cómo supo que Marte tiene 2 lunas y no 3? las miró a través de un telescopio o calculó la fuerza con que el planeta atrae 2 objetos que a simple vista no se ven, pero que ahí deben de estar?

Lo más seguro es que todo esto lo haya leído en un libro de ciencias sin gruñir, porque decía CIENCIAS y esto le confería a usted, intelectual, cierto status.

Y no está del todo mal esta forma de aprender las cosas, porque así es como se ha transmitido el conocimiento. No sería viable usar una vida para calcular el valor de G en la tierra, atisbar indicios del funcionamiento de la evolución y encontrar que Marte tiene 2 lunas, claro, a menos de que usted se llame Charles Newton Hall, y tenga una vida asegurada de 300 años.

El problema de los ateos «regulares» es aceptar los hechos en vez de ponerlos en duda y esto se parece más al dogma que a la ciencia.

Lo anterior da pie a lo siguiente: Sabemos que hay una enfermedad porque nos han hablado de ella, la hemos sufrido algunas veces hasta el punto de reconocerla por sus síntomas. Sabemos, sin necesidad de una consulta, que tenemos fiebre porque tenemos dolor en el cuerpo, y la temperatura corporal ha subido y, si no hay alguien alrededor para que tome la temperatura con su mano, usa la fe en el termómetro de mercurio( y ni hablar de los digitales ).

Cuando se va al doctor, y él da el diagnóstico, confiamos por la autoridad que le confiere la bata blanca y su juramento hipocrático (Me parece justo hablar de la vida Hipócrates de Cos, fundador de la más famosa escuela médica de la antigüedad, son pocos los datos que han podido ser corroborados históricamente. Se sabe que nació cerca del 460 A.C. y falleció aproximadamente en el 370 A.C. Acerca de los posibles escritos de Hipócrates existe la misma incertidumbre de autenticidad que en la mayor parte de los textos que componen el llamado corpus hipocrático. Se sabe con cierta certeza que el juramento que lleva su nombre es anterior al propio Hipócrates, aunque su adopción por parte de la Escuela Hipocrática es signo claro de la exigencia ética de su maestro y seguidores en relación con el respeto por la vida y la profesión médica. A continuación se agrega el juramento hipocrático clásico:

Juro por Apolo médico, por AsclepioHigía y Panacea y pongo por testigos a todos los dioses y diosas, de que he de observar el siguiente juramento, que me obligo a cumplir en cuanto ofrezco, poniendo en tal empeño todas mis fuerzas y mi inteligencia.

Tributaré a mi maestro de Medicina el mismo respeto que a los autores de mis días, partiré con ellos mi fortuna y los socorreré si lo necesitaren; trataré a sus hijos como a mis hermanos y si quieren aprender la ciencia, se la enseñaré desinteresadamente y sin ningún género de recompensa.

Instruiré con preceptos, lecciones orales y demás modos de enseñanza a mis hijos, a los de mi maestro y a los discípulos que se me unan bajo el convenio y juramento que determine la ley médica, y a nadie más.

Estableceré el régimen de los enfermos de la manera que les sea más provechosa según mis facultades y a mi entender, evitando todo mal y toda injusticia. No accederé a pretensiones que busquen la administración de venenos, pesarios abortivos ni sugeriré a nadie cosa semejante.

Pasaré mi vida y ejerceré mi profesión con inocencia y pureza. No ejecutaré la talla, dejando tal operación a los que se dedican a practicarla.

En cualquier casa donde entre, no llevaré otro objetivo que el bien de los enfermos; me libraré de cometer voluntariamente faltas injuriosas o acciones corruptoras y evitaré sobre todo la seducción de mujeres u hombres, libres o esclavos.

Guardaré secreto sobre lo que oiga y vea en la sociedad por razón de mi ejercicio y que no sea indispensable divulgar, sea o no del dominio de mi profesión, considerando como un deber el ser discreto en tales casos.

Si observo con fidelidad este juramento, séame concedido gozar felizmente mi vida y mi profesión, honrado siempre entre los hombres; si lo quebranto y soy perjuro, caiga sobre mí la suerte contraria.

Aunque este es el texto original, en Science for Peace in the Benefit of Humankind. The Hippocratic Oath for Scientists concept se pueden encontrar juramentos adaptados para diferentes especializaciones).

Regresando al hilo inicial:

Pero, ¿y si el doctor se ha equivocado y nos da un diagnóstico erróneo, si la prueba ha dado un falso positivo o si nos ha mentido deliberadamente? creemos, y no sería erróneo hacerlo. No vamos a pedirle que recite a Hipócrates antes de atendernos, o nos muestre estadísticas de lo fiable que es la prueba. Hemos seguido confiando en él. Esto ha sido solo para reforzar que aceptamos cosas sin rechistar mucho.

Hemos aceptado que hay una nueva variación de la gripe, que tiene tales características, pero nunca la hemos visto, ni estudiado, más que en los videos que circulan en redes sociales, y aún así, cómo sabemos nosotros, que ese que vemos en pantalla es el virus del que se está hablando y no otro? no tenemos los conocimientos necesarios que es tal virus y no otro. Lo importante aquí es que aún mantenemos cierto nivel de creencia en algo, y ese nivel de creencia puede seguir siendo usado para diferentes fines. En este caso, se canaliza la creencia hacia una entidad que nos perjudica.

¿ES LA CUARENTENA UN RITUAL MODERNO?

En esta pregunta, ha de buscarse una relación entre un ritual religioso antiguo, y si hay algún parecido con la cuarentena que se está cursando. También se discuten los efectos.

Una de las dinámicas por la que una religión gana adeptos y/o refuerza la fe de los convertidos, son los rituales( un ritual no tiene forzosamente que ser religioso. Un conjunto de acciones hechas de manera periódica se pueden interpretar como uno. Lavarse los dientes por las mañanas antes de ir al trabajo es uno). Por ejemplo, los rituales en los que se suele utilizar música a un ritmo específico, crea una conexión entre los individuos que participan en el ritual, y promueve la cooperación entre personas, incluso después de que ha terminado. Otra forma de atraer nuevos creyentes, es cuando un extraño al culto observa el dolor físico que se pueden causar a sí mismos los creyentes en un ritual, por ejemplo, la escenificación de la pasión de cristo en México.

Un ritual es un acto mágico que hace que lo abstracto sea concreto, y lo ficticio, real. ¿como hacer que Cristo sea real para sus devotos? proclamando que el pan y el vino son el cuerpo de Cristo, ¿qué hay más real que sentir a Cristo en nuestra boca?

El efecto en la mente de un no-converso puede pensar algo parecido a lo siguiente: «si esa persona es capaz de producirse dolores en su cuerpo, debe tener una gran fe, y sus creencias sean ciertas», y estos pensamientos lo acercan más a la doctrina.

Este y otros rituales, como consideró Confucio, son clave para la armonía social y la estabilidad política. Si queremos conocer la verdad última de la vida, ritos y rituales se vuelven nuestros aliados, y cuanto más se sacrifica por una determinada creencia, se fortalece su fe. Esta es la alquimia del sacrificio.

Podemos sacrificar a un humano a Baal, quemar a un hereje para mayor gloria de Jesucristo, ejecutar a mujeres adulteras porque Alá así lo dijo. Una vez lo hacemos, la alquimia del sacrificio comienza a operar en nosotros.

Cuando nos infligimos sufrimiento en nombre de algún relato, nos plantea la siguiente disyuntiva: «o bien el relato es cierto, o yo soy un tonto crédulo». Cuando infligimos sufrimiento a otros se nos plantea: «o bien el relato es cierto, o yo soy un villano cruel.» y como no queremos admitir que somos tontos, ni admitir que somos villanos, preferimos creer que el relato es cierto.

Comparar un ritual religioso con la actual situación de la enfermedad puede parecer no tener sentido, pero con un poco más de detalle que será que hay similitud.

La consigna actual es «Quédate en casa», ahora, supongamos dos escenarios: en el primero, la persona es creyente de la enfermedad y toma todas las medidas necesarias, quedándose en casa, como lo pide la consigna; en el segundo caso, la persona no cree en esta situación, aún así, por diversas situaciones, por ejemplo, usar un marco en la foto de perfil de Facebook, comienza a «hacer el ritual del covid», y el mismo proceso alquímico que se mencionó atrás, opera en la persona, ahora con preguntas como las siguientes: «o yo soy un incrédulo mal informado, o esta situación es cierta», y como no quiere ser el incrédulo mal informado, se va convenciendo de que esta situación es cierta.

¡El ritual consistió en usar un marco en su foto de perfil y quedándose en casa! Aquí es donde inicia a operar el ritual, incrementando la “creencia” de quien lo ha practicado.

Además, aunque en esta situación no hay mártires en el sentido religioso, con un poco de imaginación los creamos, obteniendo el mismo efecto que en un ritual religioso.

Las redes sociales están llenas de publicaciones como «N muertes en X ciudad», y por lo general, van acompañadas de palabras para (dejar en ridículo/hacer sentir mal) a quien no está convencido. Así, en la mente del disidente, se forma una nueva pregunta: «o estas personas en verdad murieron por la enfermedad y esto es verdad, o yo soy un tonto.» De nuevo, como no quiere ser un tonto, escoge la primer opción, reforzando su creencia en que es verdad y existe.

Los muertos, sin quererlo, se convierten en mártires, y «no hay nada mejor que un mártir para enraizar y enfervorizar una fe», como responde Dios a Jesús en el Evangelio Según Jesucristo.

Como ciudadanos, debemos tener un mejor discernimiento de lo falso y verdadero. Por más confiable que sea la fuente, puede engañarnos sin quererlo, o deliberadamente. Y si es el deseo de alguien para algún fin, podríamos aceptar la mentira como verdad, y vivir en un estado de confinamiento por varios años.

En la primer sección, se dijo que el poder, para ser efectivo, debe mezclarse en la población, hasta que este se naturalice. Pues así, es difícil decir dónde está el poder, porque está en todos lados.
Pero quizá, se pueden atisbar las formas en que este se esté esparciendo.

Basta con que alguien, cree un meme:

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Imagen 2. Un meme ;/

Al ver la imagen, el cerebro del crédulo funciona de la siguiente manera: «Yo no soy un tonto que cree que el COVID-19 es un invento para robarnos el líquido de las rodillas. Ni creo que nos quieren tener encerrados para instalar antenas 5G, tampoco voy a comprar pizza en tiempos de pandemia.».
Y el ritual comienza a operar en él.

CONCLUSIONES

Hemos explicado el poder, no como algo externo y que ejerce sobre nosotros, sino como algo que se naturaliza en nuestro pensar, pasando desapercibido. También hemos visto cómo Internet ha funcionado, sin ser el propósito principal, para instalar ideas de poder, y cómo estas se comportan de la forma en que lo hace un ritual. Por último, hemos explicado cómo opera en la mente un meme para persuadir y hacer que alguien crea.

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